Lucas Zamora
Fundador · Arquitectura & Backend
Único punto de contacto del proyecto. Responsable de la arquitectura central, el backend pesado, las integraciones y las estimaciones técnicas.
Construimos relaciones de largo plazo con nuestros clientes. Entendemos tu negocio, anticipamos necesidades y actuamos proactivamente para que tu infraestructura digital siempre esté un paso adelante.
Detrás de ZABU no hay capas de intermediarios ni gestores: somos un equipo reducido de ingeniería que habla directamente contigo. Menos fricción, decisiones más rápidas y responsabilidad total sobre cada línea de código.
Fundador · Arquitectura & Backend
Único punto de contacto del proyecto. Responsable de la arquitectura central, el backend pesado, las integraciones y las estimaciones técnicas.
Co-fundadora · Frontend & UI
Desarrolladora frontend. Responsable de la maquetación, la lógica de interfaz y los componentes visuales que dan forma a cada producto.
La forma de trabajar. No hay gestores de cuenta intermediando ni acuerdos que cambien según la conversación: hay un único canal donde cargás tus pedidos y todo queda registrado con fecha, contexto e historial.
En la práctica, eso se traduce en cuatro cosas:
Sobre qué nos diferencia en el conjunto, mirá «¿Qué hace diferente a ZABU de otros proveedores de desarrollo web?».
El retainer es tu capacidad de desarrollo: un abono mensual con un techo de horas que el equipo reserva para tu proyecto. Esas horas se renuevan el primer día de cada mes y no se acumulan — es capacidad reservada, no una bolsa de horas prepagadas que se guarda para más adelante.
Cada tarea se releva, se presupuesta en horas y se descuenta de ese techo cuando aprobás el presupuesto.
Es la contrapartida de dos cosas concretas: que haya tiempo apartado para vos cada mes, y que el equipo conozca tu sistema sin tener que estudiarlo de cero en cada pedido. Eso no equivale a atención inmediata ni a disponibilidad fuera de horario: las tareas se atienden de lunes a viernes de 9 a 18 h, según la prioridad acordada.
El retainer cubre desarrollo. La infraestructura, los backups y la garantía van dentro del mantenimiento operativo, que es un servicio aparte.
El retainer incluye capacidad de desarrollo: un techo de horas mensuales —que se renuevan cada mes y no se acumulan— para desarrollo web, software a medida, integraciones, ajustes y mejoras.
Dentro de esas horas entra el ciclo completo de cada tarea: relevamiento, presupuesto, desarrollo, testing y despliegue. También el conocimiento acumulado de tu sistema, que es lo que permite que un pedido no arranque de cero cada vez.
No incluye la infraestructura ni la garantía: eso va en el mantenimiento operativo, que se contrata aparte. Y no implica atención fuera del horario laboral ni un tiempo de respuesta garantizado ante incidentes: las tareas se atienden de lunes a viernes de 9 a 18 h, según prioridad, y solo una emergencia real puede requerir atención fuera de ese horario.
Sí: es nuestro modelo de negocio. No entregamos un proyecto y desaparecemos — asumimos responsabilidad técnica sobre sistemas en producción y acompañamos su evolución en el tiempo.
Qué significa en concreto: respondemos por que el software funcione de acuerdo con el alcance acordado, por corregir los bugs cubiertos por la garantía y por mantener estable y segura la infraestructura cuya administración esté contratada con nosotros.
Qué no significa: no somos un servicio de guardia. Ser responsables del sistema no implica disponibilidad permanente ni atención inmediata. Los tiempos se rigen por nuestro horario de atención —lunes a viernes de 9 a 18 h— y, únicamente ante una emergencia real, por el protocolo de atención fuera de horario.
El detalle de qué cubre cada servicio está en «¿Ofrecen mantenimiento después del lanzamiento?».
Empezamos con una consultoría para entender tu contexto y tus objetivos. A partir de ahí definimos los servicios: mantenimiento operativo para sostener el sistema en producción y, si vas a hacerlo evolucionar, un retainer de capacidad de desarrollo mensual.
Después, cada tarea sigue siempre el mismo circuito: la cargás en el sistema → la relevamos y definimos el alcance por escrito → te pasamos un presupuesto en horas → lo aprobás → la desarrollamos y la probamos → la revisás en tu entorno de pruebas → sale a producción.
Dos reglas que no cambian: nada arranca sin presupuesto aprobado, y nada se publica sin tu revisión.